viernes, 26 de septiembre de 2008

Gemini Giant y el Launching Pad Drive In

Con las piernas estiradas, manos en el volante, recorremos la ruta 66 hasta Wilmington, hogar del Gemini Giant.
Gemini Giant

jueves, 4 de septiembre de 2008

La partida.

Agosto llegó, y con él, la realidad de escapar por unas semanas de la oficina para sumergirnos en una travesía que nos llevará de la costa este, donde los europeos llegaban con esperanzas al nuevo mundo, hasta la costa del Pacífico, en San Franciso, con sus empinadas cuestas, todo ello, atravesando un mito, la ruta 66.

Los preparativos de útima hora, herencia familiar, nos permitirían soñar con los angelitos solo unas pocas horas. Sabedores de la tradición culinaria yankilándica (le robo el término a mi profesor de lengua en la vaguada, Ojanguren), preparé unos bocatas de tortilla española (receta materna) que nos sabrían posteriormente a gloria. Para la preparación del bocata a última hora nos ayudaron nestros queridos chinos, que abren sus tiendas continuamente para que los españoles acudamos al rescate, con una barra recien salida del horno a casi las 12 de la noche. Maletas listas, mochilas revisadas 150 millones de veces, todos los gadgets, el mac, el gps, las camaras, todo el papeleo, por triplicado, una copia cada uno.... a las 3 ya fuimos a la cama.

Madrugón y taxi a la T4, mi amiga estos años de proyectos europeos. Primer vuelo, a Málaga... Si si, hemos oido bien, vamos a New York via Málaga. Y olé...

A ver si creeis que lo de dormir pocas horas era fallo de planificación... Es una manera de tener un poquito de sueño para el primer avión. Yo me duermo hasta de pie... asi que basta decir que de madrid a málaga, mis recuerdos son una nebulosa...

Ya en Málaga, empezamos el show Yanki. Todo vuelo a los USA requiere siempre de un interrogatorio previo. Es un tercer grado en toda regla. ¿Lleva usted armas? Si, un bazoka, 2 subfusiles de asalto..... Tuvimos suerte, y nuestro interrogador era una malagueña que se lo sabia todo de memoria, pero carecía de ese tono inquisidor y manera de meter miedo que tienen los americanos.

El aeropuerto de Málaga es pequeñito, y entretenimiento, el justo. Fuimos a la zona de embarque un par de horas antes, y el policía, sorprendido, nos recomendó que no entraramos aun, que no había na de na, y que nos fueramos a la planta de arriba, donde habia de to, tiendas restaurantes.... El concepto que tenemos del plural y de la palabra tienda es subjetivo. Pienso en tiendas y restaurantes me imagino un centro comercial. Dos barras de comida rápida, un kisoko de periódicos y revistas, y un puesto con licores y tabaco, también son tiendas y restaurantes. Ante el éxito, decidimos ir a la zona de embarque, que, tal como dijo el velador de la ley, no tenía na. Nos sentamos ante el mirador de los aviones, sacamos los bocatas de tortilla, compramos unas coca colas (eso de casa ya no se puede llevar), y ale, comida en horario europeo, a las 12. Una familia numerosa amenizó la espera. No me cambiaría por los progenitores, pero ver a 3 niños en acción con 2 padres, es un espectáculo.